Iturbe no quiere dejar el nido
Iturbe no quiere dejar el nido

Diecinueve años tiene y un arco íris legítimo: aquí se siente querido. Es algo que le pasó desde su primer entrenamiento en el predio de la AFA, cuando Germán Pezzella y Leandro González Pírez le pasaron sus números de celulares y le dijeron que avisara lo que precisara. La potencia de ese afecto creció en la tercera fecha del campeonato, cuando hizo su primer gol, contra Tigre, y sintió el tornado de gritos del Monumental. “Quiero quedarme en River para poder jugar la Sudamericana. Vi que en Porto compraron futbolistas y que acá tengo un lugar. Me quiero quedar”, explica Juan Manuel Iturbe, como un nene que les pide a sus papás que lo dejen dormir en la casa de un amigo. Con una diferencia: ese pijama party involucra millones de dólares.
El tema es que es uno u otro. O, quizás, ninguno. Los dos, Iturbe y Mora, seguro que no. Difícil. La expectativa de salir campeón tiene eso. Se olvida el resto y se planifica eso. Seis fechas definen todo, aunque las arcas del club sigan siendo las mismas. “Si hace falta voy a hablar yo con el presidente del Porto para quedarme acá”, dice Iturbe, rozagante, con la consciencia de que en ese acá que menciona le están saliendo bien las cosas. La hinchada se emociona y pide que  se quede. Hace seis meses esas populares exigían no sólo que compraran el pase de Rodrigo Mora, si no que pedían que le reservaran una tumba en el centro del césped del Monumental.
¿Y qué hacer?
¿Y con quién quedarse? Iturbe es hoy el elegido, pero recién está comenzando a rendir. El acuerdo con el Porto no tiene opción de renovación de contrato ni de compra. En caso de quedarse, habrá que renegociar con el club portugués y elaborar un nuevo acuerdo con renovadas características: cantidad de dinero y de duración. Una que promete, incluso, más complicaciones: si antes fue compleja la negociación, ahora que juega será más densa. Por lo que los dirigentes de River tienen ciertas dudas sobre la cuestión. Todo supeditado, además, a lo que vaya a suceder en los próximos partidos, ya que la Comisión Directiva evaluará los rendimientos en la parte que quede del torneo, que será la más importante, mientras se siga peleando el campeonato.
Mora tuvo una baja importante en su rendimiento, lo que deja más lejos las negociaciones. La opción de su pase es de 3,5 millones de dólares, que habría que negociar con el Benfica. Es una cifra muy elevada que construiría una fuerte complicación a la hora de resolver la cuestión: hoy lo lógico es pensar que el uruguayo tiene un pie fuera de River, según confirman algunos dirigentes de la institución.
Mora o Iturbe. Uno u otro. El uruguayo está complejo. El otro lo pide a gritos: está viviendo un sueño.