River lo dio vuelta en un par de minutos y le gana a Tigre
River lo dio vuelta en un par de minutos y le gana a Tigre

¿Están para campeones, Ramón?, pregunta Benedetto. (Mueca, enseguida sonrisa) "Vamo' a pelear, vamo' a pelear", contestá el entrenador con un marco exultante de fondo, en pleno campo de juego, tras la victoria corriendo desde atrás, ante Tigre, en el patio de la casa de Ramón. 

Que antes estos partidos los perdía, que Ramón tiene "eso", que ahora el equipo es paciente, que hay recambio. Todo eso, sí. Hasta las caras en las tribunas y los pasillos del Monumental son otras. El semblante, las vitrinas del club, las Copas relucen más, sonríen anchas y jactantes, como la expresión del entrenador, cuando justifica una victoria a tono con la historia de River. 

El Millonario ganó un partido que pudo haber perdido, este domingo, hace un año o dentro de un mes. Pero lo ganó, con goles, claro, pero con una idea, y aunque no del todo plasmada en el campo, sí "bajada" por su entrenador. 

No la tenía fácil incluso empatando, en el primer tiempo, cuando se paró en campo rival para presionar. Tras unos veinte minutos de asedio, aunque no con gran trabajo para el arquero Albil, Tigre se acomodó en el terreno y le planteó problemas a River. 

Con la habilidad de Botta y la compañía de Leguizamón y Janson. Y hasta pudieron abrir el marcador con uno de los desbordes del zurdo de Victoria. 

El Millonario careció otra vez de fuerza en los últimos metros, y esta vez no por la ausencia intelectual de Lanzini. Incluso el pibe, con un unipersonal, generó la chance más peligrosa de su equipo. Pero otra vez no encontró las agujas para hilvanar los hilos del circuito futbolístico que Ramón le pide, teja, en la zona picante de la cancha. 

El Matador demostró en ese primer tiempo que no sería un hueso fácil. Se han hecho hombres los pibes que pone "Pipo", luce inexpugnable en el fondo, y con Peñalba de "doble cinco", se roba la pelota por un rato en el partido. 

El complemento mostró un River que había aprendido de ello. Y se paró decididamente más arriba, presionó más y fue más profundo, comenzó a inquietar a Albil. Pero Tigre encontró en una pelota parada -otra más-, un desvío y un gol con la canillera de Donatti. 

¿Y entonces? La prueba de fuego para Ramón, que siempre gane o pierda cambia jugadores en el ataque, bien para presionar y desde allí liquidar un resultado, o como esta vez, para arrinconar al rival. Iturbe y Rojas por Lanzini y el golpeado Ledesma -debieron tabicarle la nariz-, para pararse con un 3-4-3. Para ser ancho y profundo, y no caer por el medio en el embudo que le proponía Tigre. 

Barovero tapó un mano a mano ante Leguizamón clave cuando River aún no había encontrado la fórmula que lo llevaría a la victoria. Que redescubrió de a poco, claro que el hincha, el jugador y hasta Ramón, recién lo vieron reflejado en el final. 

Pero River siempre intentó por afuera, con Mora-Sánchez por derecha y Vangioni-Iturbe, por izquierda. Pero las jugadas terminaban en centros, por arriba y por abajo, a los cuerpos de los jugadores de Tigre. Firmes, y cuando fallaban, aparecía Albil, que tapó dos y voló en un remate de Rojas desde afuera para hacer más chico el arco. 

Y entró Luna, el héroe al fin y al cabo. Sólo quince minutos necesitó para ello. Pateó una vez, fue a buscar, falló, peleó, se movió. Y a tres minutos del final logró un anticipo ofensivo de manual, al tiemo que giró la cabeza y colocó el parietal para aprovechar la fuerza que traía el centro de Mora, que se había hamacado un rato sobre la línea. 

El 'Chino' no lo gritó. La gente sí, Ramón también, pero arengó para ir a buscarlo, para ir a ganarlo ¿por qué no? Y llegó en la jugada siguiente, por la izquierda, por un centro atrás y por un giro de Mora. Pero también porque Luna siempre está ahí, lo suyo es jugar pegado al último defensor, siempre. Y puntear la pelota al gol. 

Sólo un golpe de efecto así podía tirar por la borda el prolijo trabajo de los de Gorosito, su entrega, su muralla defensiva, las intervenciones de Albil, la amenaza de cada contragolpe que desaprovechó. 

Y River lo logró. Dos goles en un par de minutos, pasar a ganar el partido y además, treparse a la punta del campeonato. Demasiado para el sufrido hincha de River. Pero hubo más: corrida de Iturbe, slalon y remate a la carrera. Otro grito, en medio del coro que remera al viento musicalizaba el momento.

Pd: hubo un gol de penal de Pérez García que decoró el resultado final, el triunfo de River, este nuevo momento que vive el Millonario, el equipo de Ramón.